Diario raro

Lunes 11. Dios hace un ERE. Es difícil empezar la semana así. Sin embargo, los Expedientes de Regulación de Empleo de Dios no son nada traumáticos. Sus damnificados, al menos en lo que al Vaticano respecta, pueden dedicarse el resto de sus días a leer, escribir y rezar. El hombre del bar de debajo de mi casa define eso con castizo símil en el que todos nos reconocemos, porque todos nos los hemos tocado alguna vez. Sigo escribiendo la novela. Ya es una cuestión de amor propio. Recibo un correo electrónico que me hace mucha ilusión. Desde 2005 que estrené Esta noche viene Pedro no había vuelto a escribir para teatro. Ese tiempo se acabó. Dos actrices estupendas y un director magnífico van a emplear unos textos míos, y de otros autores, para su nuevo espectáculo. Me entusiasma tanto la idea que ni pienso que hasta el Papa dimite antes que Ana Mato.

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Martes 12. Me pongo calcetines amarillos. Como dijo Nacho Canut, “si te pones calcetines fluorescentes es para que se te vean”. Una amiga me dice que el amarillo estimula la actividad mental y genera energía muscular. Me viene bien; todo lo que sea gimnasia pasiva, me viene bien. Añade que si el amarillo es puro y brillante, podría tener un efecto perturbador. “Los bebés lloran más en habitaciones amarillas”, dijo. Lo apunto en mi libreta de notas. Aunque está toda llena de dibujos, trazos y anotaciones de insólita caligrafía, no tiene nada que ver con la libreta de Bárcenas. Al contrario que él, trabajo para pagar impuestos. La España de dos direcciones. Esa que la Draghi Queen que lidera el Banco Central Europeo propone y dispone. A este ritmo, llegará un día en el que tendremos a un traficante de armas compareciendo en el Congreso para darnos unas claves para que tu negocio prospere. Me relajo y empiezo a escribir el primer polvo de la novela. Es la situación más extraña que he vivido desde Holy Motors. Debería pasarme un día por la consulta de mi psicoanalista.

 

IMG_6531Miércoles 13. Es el Día Mundial de la Radio. Me doy cuenta que ese medio me ha dado algunas de las más grandes satisfacciones de los últimos años y que, como en toda relación, también alguno de los más ingratos disgustos que, a estas alturas, procuro sanar. Se inaugura una nueva edición de ARCO. Leo que estará (en)marcada por la austeridad, que habrá menos rarezas y más selección. Lo veo claro. Para esto sirve la austeridad, para eliminar a las raras. La austeridad solo se lleva bien con la rentabilidad y a la rentabilidad nunca le gustaron las raras. Les hace gracia, les parecen exóticas, como las cotorras de cabeza negra, les parece que animan una fiesta, pero de ahí a que alguien quiera una rara para toda la vida, va un mundo. Yo, sin embargo, creo que este mundo sería un auténtico erial si no fuera por las raras.

 

Jueves 14. Es el Día de los Enamorados. Disculpen la frivolidad pero conozco personas que también recogerían firmas para contemplar la dación en pago cuando rompen con sus parejas. Me levanto optimista, corazones.

Viernes 15. Como alguien me vuelva a decir que la crisis agudiza el ingenio le estiro de la cabeza hasta dejarle un cuello de mujer jirafa apuntalado por discos de Pablo Alborán. La Asociación de la Prensa de Madrid aboga por la contratación de periodistas y añade que debe ser remunerados dignamente. Acto seguido recibo la oferta número veintitrés para trabajar gratis o por 30 euros. Menos mal que Rajoy dice que el PP es pionero en la lucha contra la corrupción y España despierta mucho más tranquila.

 

Sábado 16. He visto el capítulo uno de la segunda temporada de Black Mirror, la miniserie escrita por Charlie Brooker (o qué hubiese pasado si Allan Poe hubiera tenido iPhone y Facebook). No pueden seguir ahí, tan tranquilos, si Black Mirror no ha entrado en su vida. O quizá, todo lo contrario. Están ustedes tan tranquilos porque Black Mirror no ha entrado en su vida. La mejor serie de los últimos tiempos. La más atrevida, innovadora e inquietante. Créanme. Por cierto, quizá la semana que viene les hable de Dead Social, otra ‘red social’.

Domingo 17. Hoy. La noche de Los Goya. No sé qué pasará, ignoro si se reproducirá la gala protesta de 2003, la del ‘No a la guerra’, pero seguro que este país está mucho peor ahora que en 2003. Pienso en el marrón que debe suponer para el ciudadano Wert tener que asistir a la gala pero…va en su sueldo. Como en el bolsillo y la dignidad de todos los españoles, incluso los que no les votamos, va el padecimiento de su política. Pero digo más. Sería bueno que todos los ministros tuvieran delante un sector tan crítico como el de la cultura. Sanidad ya lo tiene. Wert repite con Educación. La de Empleo no va mal servida rozando los seis millones de parados delante. Aquí, los que no se quejan son los banqueros y los defraudadores. Será que a ellos les va bien.

 

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Un Comentario

  1. Estoy completamente de acuerdo con su apreciación sobre BLACK MIRROR. El tercero y el primero de la primera temporada me dejaron sin habla. El capítulo del que habla y que inicia la segunda temporada está muy bien aunque a mí me flojeó la segunda parte un poco, algo más tarde de que los repartidores dejaran la caja…pero me interesó muchísimo la primera. ¡Saludos!

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