El día del machote

Solo hay una cosa peor que la estupidez y es reincidir en ella. Como el alumno al que le explicas mil veces que uno más uno son dos y él se empeña en no retener la información, en negarla, en seguir contestando nueve, como si sustentase su personalidad en su propia estupidez.

Hoy finalizan las celebraciones del Orgullo LGTB de este año. Y un año más he tenido que leer y escuchar tal magnitud de estupideces que uno ya no sabe si seguir insistiendo en la ilustración o dejar al imbécil disfrutar de su propio ecosistema asilvestrado hasta que la especie, como los dinosaurios, se extinga. Ya sea por un meteorito o por propia selección natural.

Lo peligroso de las estupideces que se dicen a raíz del Orgullo es que son argumentos llenos de prejuicios, que maceran un odio y rechazo tal que sirven para argüir delitos de odio, que son todos aquellos en los que una persona ataca a otra motivada solo por su pertenencia a un determinado grupo social. Los hay que destilan solo ignorancia pero hay otros que además están llenos de homofobia. Y la homofobia, mata. Como sucedió en Orlando el pasado mes de junio.

Cuando el señor Carlos Simarro, concejal del Partido Popular en el ayuntamiento de Sóller y ex alcalde de la misma localidad, reivindicó ‘el día del machote’ le entraban a uno ganas de hacerle la vida imposible para que así encontrase las razones necesarias para reivindicar su masculinidad. El Orgullo, señor Simarro, a ver si esta vez es capaz de retener la información, no nació para celebrar el hecho de ser gay, lesbiana, bisexual o transexual; nació para recordar el derecho a vivir sin ser discriminados ni perseguidos. El día que a usted le echen de un local por ser tan machote, le censuren por besar a su mujer en público, le discriminen por lo machote que es, se manifiesten miles de personas para que usted no tenga los mismos derechos que ellos, le agredan por la calle, le peguen palizas, le insulten, cuando ser tan machote como lo es usted sea delito en 78 países del mundo y en algunos de ellos pague su masculinidad con la pena capital, cuando entre un machófobo en el local en el que se relaciona con otros machotes y les asesine a tiros, entonces comprenderá usted que tiene dos opciones: u ocultar su masculinidad, encerrarse en un mundo oscuro y falso, para padecer hasta el último día de su vida o reivindicarse como machote y crear su propio orgullo. ¿De verdad quiere tener argumentos para inaugurar su ‘día del machote’? No quiere señor Simarro, estoy seguro de que no quiere. Desde luego, yo no se los recomiendo porque el Orgullo LGTB tiene detrás muchas lágrimas, mucho dolor y mucha sangre para que venga ahora usted con sus gracietas de barra de bar.

Y sí, ya sé que el señor Simarro pidió disculpas con la boca pequeña pero no se puede seguir diciendo las mismas estupideces y seguir pidiendo disculpas por decirlas. Porque exponer que todos los colectivos deberían tener derecho a su visibilidad es frivolizar con nuestra historia, es burlarse de Harvey Milk, de David Kato, de Xulhaz Mannan, de Sizakele Sigasa, de Sergio Urrego, de Diana Sacayán, … ¿Qué quienes son? Entre en Google y documéntese. Mejor que seguir pidiendo disculpas por ofender a los demás sería más productivo dejar de ofender. Dejar de pronunciar la estupidez, que se fijará usted que ni siquiera le animo a dejar de pensarlas porque eso ya precisa de un poco más de esfuerzo.

Pero el señor Simarro no está solo, por desgracia. Hay más hombres y mujeres –una minoría respecto al grueso del país, pero una minoría peligrosa- que destilan su odio hacia una parte de la población con discursos como estos que alimentan el rechazo, la discriminación, y condicionan a personas que al día siguiente, convencidos de que somos monstruos que destruimos a las familias y queremos dominar el mundo con nuestro ‘imperialismo gay’, salen a la calle y nos agreden. Menos mal que en España no se pueden comprar armas tan fácilmente como en Estados Unidos que si no…

Al señor Simarro y a todos aquellos y aquellas que habéis hecho de vuestro rechazo a la población lgtb un principio vital: no os vamos a pedir que os manifestéis con nosotros, por nuestros derechos y a favor de nuestras libertades, pero al menos tened la decencia de no ponernos la zancadilla.

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  1. Pilar Alonso Cerezo

    No te rindas, sigue. Esta es una lucha de resistencia, como el feminismo. Más de doscientos años de luchas. Hay momentos de avance y otros de retroceso, pero hay que evitar volver al punto de partida. También somos muchas las mujeres heterosexuales a las que no nos gustan nada los machotes. Algunos nos matan por el simple hecho de reivindicar la igualdad de derechos de todas las personaspc

  2. Buenos días Sr. PACO TOMÁS.

    Como siempre felicitarle por un excelente artículo con el que nos ha deleitado esta mañana dominical. Yo sólo a título personal creo que sobra la foto del machote.
    Decirle también que estuve el miércoles y jueves de esta semana en Madrid y ya era agobiante caminar entre tanta gente. Me gustaría asistir a la manifestación del orgullo del año que viene pero creo que mi fobia a la masificación de personas sean de la orientación sexual que sean, es superior a mi necesidad de reivindicar un derecho legítimo a ser considerados personas con los mismo derechos que el resto de ciudadanos.

    Un afectuoso abrazo.

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