Fanatismo de izquierdas

Hace algunas semanas, en plena ‘guerrilla’ por los polémicos tuits de Guillermo Zapata, una persona me indicó, a raíz de mi defensa del humor incorrecto y mi enojo ante semejante acoso y derribo, que si esas bromas las hubiese formulado un concejal o miembro del Partido Popular, y en lugar de judíos se mofase de homosexuales, mi reacción y discurso hubiesen sido muy distintos. Y puede que tuviera razón. No tanto por la ideología del partido en cuestión y sí más por el sujeto protagonista del chiste. Cuando uno pertenece a una minoría suele reafirmarse adjudicándose la exclusividad a la hora de hacer chistes sobre sí mismo. Solo los judíos pueden hacer chistes de judíos, solos los afroamericanos pueden hacer chistes de afroamericanos y solo los gays podemos bromear con el hecho de ser gay. Pero no es esa la línea de pensamiento de esta columna dominical. Lo que aquella afirmación puso en evidencia es que nadie está a salvo de comportarse exactamente igual que aquellos a los que critica y detesta.

“Mi padre era un cabrón de izquierdas y decía que yo no tenía ninguna destreza en los dedos”. Esa es una de las primeras frases que el protagonista de mi primera novela, Los lugares pequeños, pronuncia cuando apenas el lector ha tenido la oportunidad de conocerlo. Esa frase le ha llamado mucho la atención a algunos lectores porque consideraban que no encajaba conmigo, ni con mi pensamiento, ni con la ideología que dejo filtrar en mis artículos. Y sin entrar en diferenciar la voz del personaje de la mía propia, puedo asegurar que se equivocan. Ser un cabrón, un déspota, un sinvergüenza, un manipulador, un sectario, un fanático, un intransigente, no es patrimonio exclusivo de la derecha, como uno puede pensar si nos fijamos en cómo se ha reflejado la polarización ideológica en nuestra cultura: el malo era de derechas (algo razonable si partimos de un rol afín a una dictadura inmoral como la que padecimos en España) y la bondad, una dote de la izquierda (un error porque ni en la humildad ni en la moral de los vencidos está implícita la magnanimidad). Me he cruzado en esta vida con votantes y simpatizantes de ideologías progresistas que no son personas admirables. Y cuando algo así se evidencia, nuestro organigrama mental se desestabiliza.

Esta semana, algunos defensores de una honestidad que, visto lo visto, estaba más cerca de aquella que enarbolaba el doctor del Ivánov de Chéjov que del espíritu razonable y justo de su etimología, han actuado con la misma saña, insensatez y abuso que denunciaban, escandalizados, diez días antes, frente a los ataques del PP a los nuevos consistorios municipales y autonómicos. Una parte de la población, esa que censura el comportamiento mezquino en el ojo ajeno, invadió las redes sociales haciendo gala de una intransigencia asombrosa para criticar unas declaraciones de la cantante Alaska en las que pedía a los políticos que dejasen en paz la noche, haciendo referencia a unas normativas municipales muy duras que impiden que prospere el ocio nocturno. Esa misma información fue titulada en determinados medios, con bastante mala intención y muy poca ética periodística, con un “Alaska, a Carmena: ‘No queremos subvenciones, deje la noche en paz’”. Ese titular, sin leer tan siquiera la noticia, donde en ningún momento la cantante se refería a la nueva alcaldesa de Madrid, provocó un ataque furioso contra la artista que, ya de paso, sirvió para insultar a su marido, para criticar su música y para señalar, con un peligroso talante justiciero, un modo de vida, con el único aval inventado de que ella y su marido, Mario Vaquerizo, eran del PP. Asombrosa manera de reprochar el sectarismo.

Al día siguiente apareció otra publicación que, empleando las mismas declaraciones de EFE, titulaba así: “Alaska acusa al PP de ‘haberse cargado’ la noche de Madrid”. El interior de la noticia era exactamente igual que la que se había publicado el día previo. Daba igual. Si hay algo que caracteriza al fanático es que no está dispuesto a reconocer su error. Hubo incluso quién llego a interpretar en esas declaraciones que se estaba incentivando otro Madrid Arena. ¿Estamos locos o qué? No importaba que yo intentase aportar algo de luz, argumentase que conozco a la pareja y que las declaraciones que se sacan de contexto no son solo las de Zapata, pusiera en evidencia que analizar la prensa del corazón en un medio de derechas no te convierte en una persona de derechas, señalase que las fotos que uno se hace en actos oficiales no son argumento válido para sacar conclusiones tan indiscutibles,… Energía malgastada. Para un fanático de izquierdas muy indocumentado, Alaska y Mario eran amigos de Esperanza Aguirre y eso era incuestionable. Esos mismos que criticaban la manipulación de los medios ante titulares que consideraban calumniosos porque atacaban a aquellos que admiraban, creían sin vacilar otros titulares igual de difamatorios. Es curioso como podemos pasar de un sentido común admirable a una despreciable intransigencia. Me atrevo a decir que ni Alaska ni Mario son afines al PP, ni siquiera votantes, pero… y si lo fueran, ¿qué pasa? ¿No estamos hablando todo el día de respeto y convivencia? Ojalá la derecha española fuera como esa pareja. Firmaba ya.

A Alaska la polémica le da igual. Sabe dónde está y no tiene que demostrarle nada nadie. Pero a mí me escandalizó -por eso de que te duele más la irracionalidad en aquellos con los que guardas una supuesta afinidad- que alguien fuera capaz de sacar conclusiones tan drásticas y defenderlas sin conocimiento de causa solo basándose en dos titulares y cuatro fotos sacadas de contexto. Me sorprende que esas mismas artimañas que se critican cuando evidencian a los medios no afines a su ideología sean argumentos fiables cuando el objetivo de los dardos son aquellas personas que no son de su agrado. Eso, con la justicia humana en la mano, tiene un nombre muy feo.

alaska-y-mario-vaquerizo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: