No te hagas autónomo

Que no te engañen. Que no te suelten la milonga del emprendedor porque cuando uno desea emprender de verdad, mejor marcharse a un país donde realmente sepan conjugar ese verbo. Te animarán por todos los lados. Los grandes empresarios porque así les sales más rentable, ya que la Seguridad Social corre de tu cuenta. Y el Gobierno también te alentará porque a ellos realmente tus cuentas les importan muy poco. Lo único que puedo aconsejarte es que te niegues porque en este país ser autónomo empieza a ser cosa de pringaos.

La penuria del autónomo comenzó cuando alguien los igualó con los empresarios. “Como eres tu propio patrón”, debió pensar la mente lúcida. De repente, Amancio Ortega y el pobre chaval al que le obligan a darse de alta como autónomo para cobrar mil euros –esa es la nueva corriente económica que está de moda en nuestro país- son lo mismo. A veces pienso si de ese razonamiento tan simplista nació todo; de aquellos años –los autónomos en España se rigen por una norma de 1970- en los que corría la leyenda de que un autónomo era alguien que podía tener cuarenta trabajos y, por lo tanto, cuarenta sueldos. Esa leyenda urbana, que supongo que podría darse en carpinteros, fontaneros y electricistas en la era del boom inmobiliario, siempre fue una trampa. No conozco a muchos autónomos ‘pelaos y mondaos’ que formen parte de la lista Forbes. De hecho, cuando un autónomo empieza a ganar mucho dinero lo primero que hace es montar una empresa.

Desde la semana pasada circula por las redes sociales una entrada de blog que escribió una mujer gaditana llamada Regla Gómez. Esa mujer redactó, en pleno ataque de rabia que es como se manifiesta abiertamente la injusticia, cuánto tenía que ingresar un autónomo en España para ganar 938 euros al mes. Esa persona debía facturar 2000 euros. Esa entrada ha superado ya el millón de visitas.

Supongan que, tal y como está España no es mucho esfuerzo, una empresa contrata los servicios de una persona dada de alta en el régimen de autónomos. Supongamos que esa persona, no es complicado, tiene la enorme fortuna de facturar por sus servicios 1500 euros. A esa cantidad deberá restar la cuota de la Seguridad Social –creo que el mínimo está en 261,84 euros- y el 19% de IRPF. Hasta primeros de este año ese descuento era del 21%, una de esas medallas para salvar la crisis que se inventó nuestro actual Gobierno y que ahora reduce dos puntos porque estamos en año electoral y todos los autónomos son unos bobos desmemoriados. A esa cifra hay que sumarle un IVA del 21% -otra cosa que hay que agradecer al Gobierno del PP- que aunque parezca dinero tuyo no lo es. Es un impuesto del Estado y deberás abonarlo en la declaración trimestral. O sea, una vez pagados los impuestos, lo que esa persona tiene en su poder para pagar el alquiler, la hipoteca, el gas, la luz, el teléfono y comer durante un mes son 792,30 euros.

En Francia, esa misma persona nunca pagaría casi la mitad de su sueldo en impuestos. En el país vecino pagaría dependiendo de sus ganancias. Cuanto más ingrese, más paga. Además, el primer año no pagan nada y al darse de alta el trabajador tiene derecho a asistencia sanitaria gratuita, jubilación, cobrar si está de baja y hasta pensiones de viudedad e invalidez.

En el Reino Unido, ese trabajador pagaría entre 13 y 58 euros (recordamos que en España ese mínimo es de 261,84) y no haría declaración trimestral de IVA. Simplemente pagaría, al final del ejercicio, en medida de sus ingresos. Al igual que en Italia, donde esa persona lo máximo que abonaría sería el 20%.

No sigo para no deprimirles pero les aseguro que la revista Forbes sitúa a España entre los países en los que no es buena idea hacerse autónomo. O emprendedor, que es como le gusta llamarlo al señor Rajoy.

Como le sucedió a Regla Gómez hace una semana, tal vez ha llegado el momento de que todos los autónomos de este país tengan un ataque de rabia. Ya que no tienen derecho a huelga, ni derecho a subsidio de desempleo, ni siquiera pueden ponerse enfermos y algunos prefieren no imaginar la pensión que les quedará el día de mañana, me parecería muy lógico que se despertasen un buen día con un ataque de rabia y se lo hiciesen pasar muy mal a aquellos que tienen en sus manos legislar para que los ciudadanos de su país paguen impuestos en medida de lo que ingresan.

Es cierto que hay condiciones ventajosas, únicamente para nuevos autónomos o personas que no facturen más de 15.000 euros brutos al año. O sea, 1.250 euros al mes a los que tendrás que restar el 19% de IRPF, el 21% de IVA y la cuota de los 261,84. O sea, que la ley española permite que esa persona que gana al mes 538 euros limpios solo pague el 15% de IRPF. Ahora díganme, con la mano en el pecho, si creen que España es un país decente o indecente. Porque un país que ha convertido la legalidad en un territorio asfixiante e inviable es un país que alimenta la idea de la irregularidad.

Autonomo-_-Forges

Un Comentario

  1. Carlos

    Por mucha rabia que nos de no es plan coger una recortada , irse pa Madriz y reventar cabezas una por una …. Me estoy acordando de Pujol , por ejemplo … Que gran hombre y que buenas ideas ….

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