El verdadero problema

Llevo una semana escuchando diferentes teorías sustentadas, todas ellas, en la particular estrategia del miedo. No en un miedo real y palpable sino en un futurible del que solo atesoramos conjeturas. Malintencionadas en unos casos, indocumentadas en otros. La anticipación del peligro. Un clásico de la angustiosa existencia humana. Y yo, temeroso y asustadizo donde los haya, me incomodo más al no comprender los mecanismos que anteponen el temor a un cambio basado en una suposición frente al razonable miedo al pasado constatado.

No veo ningún problema en la victoria de la izquierda en Grecia. Ni siquiera en el supuesto de que me diese por pensar que ellos y nosotros tenemos el mismo background. No me asusta esa circunstancia porque, en mi inconsciencia, tampoco veo tan grave la renegociación de la deuda. Por supuesto que una familia que ha adquirido deudas tiene que pagarlas pero cuando el pago de esa deuda provoca que sus hijos enfermen hasta la muerte, esos padres intentarán ampliarle las horas al día para conseguir trabajar más y así salvar la vida de sus vástagos. Y si aún así no viesen la luz al túnel, esos padres antepondrán la vida y el bienestar de sus hijos a la deuda adquirida. Especialmente cuando esa deuda está en manos de discípulos de Shylock capaces de comprar todas las portadas de los medios de comunicación de un país solo para demostrar quién manda aquí.

No soy simpatizante de Podemos pero no me asusta. A veces me preocupa su soberbia, cuando solo deberían hacer gala de humildad, pero su pendiente victoria electoral no me quita el sueño. Quizá porque ya vivo en una pesadilla. Es lógico que banqueros y grandes empresarios teman la victoria de un partido político que antepone el bienestar de los ciudadanos a la usura de unos pocos. En mi caso, me preocupa mucho más que todo siga como está. Y ya saben ustedes a qué me refiero.

Llevo una semana escuchando que han ganado los ‘radicales’ en Grecia. Se lo escucho en España a representantes de un partido político que ha radicalizado, con sus políticas, a todo el país. Un Gobierno que ha protagonizado los últimos cuatro años más sangrantes de España obligándonos a pagar sus despilfarros con nuestro esfuerzo, abaratando nuestros salarios, refrendando los desahucios provocados por una estafa, limitando nuestra libertad de reunión, cuestionando nuestro derecho a la manifestación, corrompiendo, ignorando el sufrimiento ajeno, anteponiendo el interés de unos pocos al bienestar de la mayoría. Ellos lo llaman capitalismo. Yo añadiría ‘feroz’. O lo que es lo mismo, ‘radical’.

El verdadero problema no es ser radical. Con lo que hemos visto, leído, padecido y sospechado, lo imposible es ser comedido. En Grecia, la palabra ‘radical’ tiene un significado completamente distinto al que hemos asumido en España. Allí significa cambio, reforma, no tiene esa connotación negativa que hemos heredado de los tiempos de la kale borroka y los atentados cobardes. Llama la atención que, después de cuatro años del comunicado en el que ETA anunciaba el fin de la violencia, aún haya algunos partidos interesados en seguir dándonos miedo.

No me asusta que gane Syriza en Grecia. No me asusta Alexis Tsipras ni Pablo Iglesias, ni Monedero. Ni siquiera me asusta que vuelva a ganar el PP (en cualquier caso, me pondría muy triste y me llevaría a las puertas de la depresión pero no me asustaría). A mí lo que me aterra, mirando hacia Grecia, es que Amanecer Dorado sea la tercera fuerza política con la mayoría de sus dirigentes en la cárcel por delitos de sangre. El resurgimiento de la extrema derecha en Europa es el verdadero problema, no el triunfo de un partido de izquierdas que pretende renegociar la deuda.

Es curioso que mientras el mundo recuerda que se cumplen 70 años de la liberación de Auschwitz, del fin del mayor genocidio de la humanidad, haya ciudadanos interesados en ignorar el acecho del verdadero y contrastado peligro y prefieran inculcar el miedo ante propuestas políticas que nada tienen que ver con ideologías nazi.

Hemos oído que los pueblos que olvidan su historia corren el riesgo de volver a repetirla. Lo peor es cuando los pueblos le restan importancia a su historia, porque de esa manera están apostando, conscientemente, por el mal camino.

alexis-tsipras-syriza

Un Comentario

  1. Empezaba a pensar que era la única que se había dado cuenta de lo de Amanecer Dorado.El futuro cada vez me da mas miedo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: