Durán y Soria

Como Abbott y Costello, como Esteso y Pajares, como Juanito Navarro y Doña Croqueta. Así veo yo a Ángeles Durán y a José Manuel Soria, ministro de Industria. Al segundo supongo que no tengo que ubicarlo en su memoria de lector; a la primera, seguro que sí.

Recordarán ustedes que Ángeles Durán es una señora de Vigo que puso a su nombre el sol. La buena mujer ya debe tener un archivador lleno de documentos notariales que le atribuyen no solo la propiedad del astro rey sino también el grito de Tarzán y las notas musicales que se desprenden del teclado de un teléfono cada vez que marcamos un número. Su reclamación estaba tan fundamentada jurídicamente que, aunque el notario pensase que aquello era un disparate, no pudo hacer otra cosa que ratificar esa pertenencia. De hecho, ella sigue buscando qué otros bienes universales pueden ser suyos.

Habrán notado que la gran habilidad de la señora Durán reside en escudriñar la cotidianidad y adjudicarse la propiedad de astros, entes, conceptos o símbolos que ella no ha creado. Una actitud un tanto parasitaria y, aparentemente, codiciosa que tampoco ha inventado ella. Hay un estadounidense que puso a su nombre la luna y casi todos los planetas. Incluso creo que le vendió a John Travolta una parcela en el satélite.

Pero tampoco había que marcharse muy lejos para encontrar personas o instituciones que se apropian de lo que no es suyo. La Iglesia española es aficionada a poner a su nombre solares, viñedos o pisos que pertenecían a los pueblos pero que nunca se registraron. Menos mal que aún existen lugares en España, país que se enorgullece de la denominación de origen de la picaresca como los norteamericanos presumen de haber inventado el teléfono móvil, en los que las personas denuncian la apropiación indebida de los bienes comunes. En Almaraz de Duero, un pueblo de 410 habitantes de la provincia de Zamora, lograron que la Iglesia le devolviese al municipio la propiedad de la plaza que, por su santa cara, habían registrado a su nombre. Y aunque la Iglesia pretendió recurrir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que devolvía la plaza a su pueblo, el Supremo no admitió a trámite ese recurso. La plaza volvió a ser del pueblo y no de esos mercaderes que, curiosamente, Jesucristo expulsó de su templo.

Jose-Manuel-Soria-nuevo-ministro-Industria-Energia-TurismoPero a estas alturas de artículo se estarán preguntando ustedes qué tiene que ver el ministro Soria con todo este sainete. Pues bien, si Ángeles Durán pasa a nuestro imaginario popular –casi friki- como la mujer que puso a su nombre el sol, el ministro Soria será el iluminado que decidió ponerle un impuesto a la estrella centro del Sistema Solar.

España es uno de los países con más horas de sol del mundo. No hace falta ser Einstein para adivinar que la energía solar es una clara alternativa al modelo actual, nada sostenible con el medio ambiente y siempre cuestionado por su vinculación a la energía nuclear, y un lógico camino hacia la reconversión a favor de las renovables. Algo que los gobiernos incentivan, con la boca pequeña, pero que boicotean a la mínima de cambio. Ese es el caso del Real Decreto para el Autoconsumo energético que pretende aprobar el Gobierno y que intentará condenar los beneficios energéticos obtenidos del sol.

Si ustedes no llegan a entender cómo un Gobierno puede “privatizar” el sol, perseguir el autoconsumo de aquellas personas o comunidades que invirtieran en paneles solares, obligarles a ceder gratis a las eléctricas la energía sobrante –que luego ellas nos cobrarán puntualmente- y exigirles que deben conectar todos los paneles solares a la red eléctrica, con multas de hasta 30 millones si no lo hacen, piensen que un buen número de ministros, del PP y del PSOE, han acabado de consejeros y asesores de compañías energéticas. Ahora, saquen sus propias conclusiones.

En España existe una legislación pionera y ejemplar, el Código Técnico de la Edificación (CTE), que señala que todos los edificios deben disponer de instalaciones de captura de energía solar para generar su propio autoconsumo y así no tener que adquirir energía eléctrica del exterior. Eso a las grandes compañías energéticas no les gusta y el resto de la historia, ya la conocen ustedes. Vamos, que David Fincher hacía con esto una temporada maravillosa de House of Cards.

La revista Forbes se descojonó públicamente de la idea de nuestro ministro, que les debe parecer sacada del guion de uno de esos ridículos personajes que interpreta Sacha Baron Cohen. Imagínense lo que hubiesen llegado a publicar si supieran que Ángeles Durán, dueña del sol, se reunió con un representante del Ministerio de Industria para explicarle que su propiedad podría generar al país beneficios de hasta trece mil millones de euros. Si es que le servimos la burla en bandeja. En bandeja de plata.

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  1. Lo del ministro es un insulto incalificable a todos. Lo de la Angelita esta es una estafa con todas sus letras y hacienda tarda ya en mirarle las costuras de sus bolsillos y en cobrarle contribuciones al fisco atrasadas con tantas posesiones seguro que tiene alguna. La puñetera lo vende en su sitio personal a 1 € el metro cuadrado y te cobra de envío más de 10 € igual te lo manda calentito a casa porque una miserable carta donde cabe un folio no vale tanto.

  2. Con gente así…dirigiendo el pais…da como vergüencis decir que eres Español cuando vas fuera..Te sientes un poco Doña Croqueta..Deben de pensar que somos un poco lerdis..Yo rápidamente hablo de Almodovar, Dalí, Rosi de Palma etc… y ya me alegro de ser Español otra vez…si no fuera por nuestra cultura..
    Me encanta tu blog

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