Salir de cañas

En esta especie de interferencia prolongada en la que vivimos, escuchar es un lujo. Nuestros sentidos se mueven por este gran desconcierto cotidiano, libres de voluntad, asumiendo como absoluto lo que, claramente, es intencionado. No hablo de los demás. En ocasiones, yo mismo he conectado el piloto automático, como si tuviera vetada la facultad de elegir lo que quiero ver, lo que quiero tocar, lo que quiero escuchar.

Todos los años aparece una encuesta, encargada por el sector de la cerveza en España, que nos desvela con quién se irían de cañas los españoles. Suele ser habitual que después de leerla, me sienta austríaco. Porque, al menos para mí, ‘salir de cañas’ es una costumbre que me estimula el sentido de la escucha, que disfruta de la confianza, o el deseo de alcanzarla, que se abre a la conversación y a la complicidad, que se acerca disimuladamente a un ejercicio de felicidad. Y ya me explicarán ustedes qué tiene que ver todo eso con Mariano Rajoy, por citar al primer elegido en la última encuesta. El segundo puesto es para Jordi Évole. Qué suerte tiene la industria cervecera. Es evidente que hay dos Españas pero las dos salen de cañas. Eso tiene que tranquilizar muchísimo a sus consejos de administración.

1292323785647_fLa gente también se iría de cañas con el Rey, con Santiago Segura o con Melendi. Después de ver el nivel de conversación del Rey con Jesús Hermida –recuerden que no era una entrevista, era una conversación distendida- casi preferiría irme a tomar algo con Harpo Marx. Al menos me tocaría la bocina. Santiago Segura me da pereza y Melendi…me temo que le oiría pero no le escucharía. No porque no tenga cosas muy interesantes que decir sino porque le estaría mirando el culo todo el rato y eso, me temo, entorpecería la conversación. No pongan esa cara. En ocasiones ‘salir de cañas’ también nos estimula sexualmente. ¿O los hombres que han decidido que Elsa Pataky sea la primera mujer que aparece en esa encuesta estaban pensando en debatir con ella la situación de Oriente Medio?

Escuchar es un lujo porque prácticamente nadie puede hacerlo con naturalidad. Todo está diseñado para que sea imposible. La velocidad, el culto a la inmediatez, nos obliga a que todo dure lo que un destello. La reflexión es cosa de antiguos; lo que se lleva es la prisa. Incluso algo tan básico como escuchar al otro se ha convertido en un mérito. Especialmente si las cuerdas vocales del que habla luchan por intentar mantener una frecuencia por encima del ruido ambiental. El tsunami sonoro te invita a la conversación trivial, de la cual soy muy fan, ojo, pero detesto que me encasillen.

Un 16,5% de los encuestados, supongo que con sus cinco sentidos en perfecto estado, dijeron que se marcharían de cañas con Rajoy para “poder hablar distendidamente sobre el contexto actual en nuestro país”. Es curioso que alguien quiera hablar con un hombre tan poco dado al diálogo, un gran admirador del ‘ordeno y mando’ de la Thatcher. Me temo que lo que ese 16,5% no sabe es que lo mismo tenían que salir de cañas con una tele de plasma. Una tele que hablaría sin parar, que nunca escucharía sus opiniones y que, encima, no iba a pagar la ronda.

Uno puede pensar que se está haciendo mayor cuando:

a/ hace exactamente lo mismo que hacía antes pero ahora lo acompaña con un suspiro (ejemplo: sentarse y exhalar un “¡ay!”)

b/ le interesa más quedar para tomar un café que salir de cañas.

Analizo que el café parece mejor excusa para la conversación que la caña. Así que animo al sector cafetero a que haga la misma encuesta que el cervecero, a ver si el resultado confirma que hemos perdido la capacidad de escuchar y, por eso, todo nos vale. Incluido Rajoy.

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  1. Enhorabuena! Parecía imposible sacarle tanto jugo al tema del anuncio pero lo ha dejado en el chásis! Un abrazo

  2. Juan

    Estimado P.Tomás, coincido plenamente en tu sorpresa ante ese 16 % de españoles que quieran tomarse la caña con un plasma,pues eso era todo lo cerca que iban a estar de nuestro catódico lider.
    Me atrevo a aventurar que dicha cifra probablemente coincida con el porcentaje de puesyoistas preguntados(esa particular criatura auctóctona que háblese de lo que se hable y sin importar quien lo esté haciendo rápidamente le cortan a uno a la voz de… Pues yo…)
    Un abrazo y gracias por tu trabajo

    Juan

  3. Es complicado elegir alguien con el que irse de cañas, pero bueno… el rey no sería uno de mis elegidos, quizá me iría con Pedro Almodovar, Alaska o Bibiana Fernández. Ha sido todo un acierto conocerte Paco, me gustan mucho tus actualizaciones, Un saludo, y lo dicho, un placer.

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