El beso de ‘Herederos’

34beso_d

Voy a hablar de esta casa. No de esta exactamente, de la de al lado, porque, como pasa en las mejores familias, lo peor siempre parece que le sucede al vecino.

El pasado 24 de enero, TVE censuró un beso entre dos hombres que formaba parte del capítulo de la serie Herederos que La Primera está reponiendo a las cuatro y media de la tarde. De eso ya deben estar ustedes, vecinos y vecinas del barrio, más que informados a estas alturas. La justificación de ese hecho es lo que me llama la atención. Que un beso se censure es uno de los síntomas de la estupidez humana más escandalosos que se me ocurren. Que una muestra de amor se censure minutos después de asistir a un Telediario lleno de masacres, bombardeos, seres humanos mutilados, corruptos, delincuentes, sinvergüenzas, mentirosos, déspotas, desgracias y miserias varias, donde lo único amable que se nos dice es “buenas tardes” cuando Ana Blanco se despide, o es un ejercicio de estupidez o directamente de perversidad.

Pero si lo que alguien pretende hacerme creer es que hay besos y ‘besos’, que hay besos que se pueden emitir y besos que no se pueden emitir, que una cosa es que se bese un hombre y una mujer y otra muy distinta que se besen dos hombres o dos mujeres,  entonces ahí ya me cabreo.

Desde TVE justifican la supresión de la secuencia entera de la serie no en el beso entre dos hombres sino en que la secuencia también contenía un lenguaje soez, venta de drogas y una pelea, tres cosas que podemos ver, tranquilamente, con nuestros hijos en el Telediario, que es la vida real, no una dramatización de la vida real. En este barrio estamos hartos de asistir a la cada vez más evidente estrategia de utilizar la excusa de la infancia para limitar la visibilidad, y por lo tanto, la libertad del colectivo lgtb, que también tiene niños.

Justificar es probar algo por razones convincentes y a mí las razones que ha dado TVE no me convencen. No me vale ese argumento de que hay que editar contenidos para adaptarlos al horario infantil. Busquen nuevos contenidos, emitan dibujos animados, de 5 a 8, aunque lo mismo un beso entre Bob Esponja y Patricio también les parece censurable. Comprendo, y más que yo pocos pueden entenderlo, que TVE esté haciendo de la austeridad y el reciclaje de contenidos su salvavidas. Pero habrá que hacerlo con algo de cabeza, digo yo, y no dando rienda suelta a la tijera como el cura de Cinema Paradiso. Porque si la cuestión es que todo es susceptible de emitirse a las 5 de la tarde, previo montaje, primero estamos vulnerando y menospreciando una obra dramática y el trabajo de un equipo que ha decidido contar una historia con todas esas secuencias, ni una más ni una menos, para un horario de acorde a ese contenido que, les recuerdo, está calificado apto para mayores de seis años. Y dos, si solo es cuestión de adaptar el contenido al horario infantil, ¿por qué no emitir Apocalipsis Now o Ciudad de Dios o La Regenta? Quitan las secuencias que les molesten y ya está. No es esa la manera. Y lo peor de todo es que ustedes lo saben.

De verdad, quiero pensar que la culpa no es del beso entre dos hombres. Sobre todo porque si fuera así, hace unos años, en Amar en tiempos revueltos, en la misma franja horaria, se besaron dos mujeres y no pasó nada. ¿Qué habrá alguien que se queje? Siempre. Pero me atrevería a decir que si se fijan bien, son los mismos. Los que llaman para quejarse por que dos hombres o dos mujeres se besan en la tele pondrán la excusa de los niños, cuando, posiblemente, los niños ni estén en casa o estén jugando a sus cosas, o estén con la play, ajenos por completo a la caja tonta. Y esos padres, o el grado familiar que tengan, llamarán a quejarse porque les ofende a ellos, no a los niños que, como ya sabemos, tienen la mente mucho más abierta y menos contaminada que ellos. Pero me temo que ese, es otro tema.

NOTA: EDITORIAL DEL PROGRAMA ‘WISTERIA LANE’ (RNE) DEL DÍA 2 DE FEBRERO DE 2013

Anuncios

Un Comentario

  1. Hace poco tuve una discusión (bueno, digamos conversación) en una reunión familiar donde no daba crédito a lo que mis orejas transmitían a mi cerebro. Algúnos familiares (de edades nada avanzadas. Vamos, que veíamos juntos Orzowei y Mazinger Z) pretendían convencerme que ciertas imágenes ni eran aptas para que sus niños las vieran por la tele. Yo, al tiempo que flipaba y no precisamente por el wisquito que saboreaba, les planteaba algo similar a lo que cuentas en este artículo: “no os importa que vuestros niños vean gente matando a gente ya sea en las noticias, las películas o los videojuegos, pero os escandalizáis y cambiáis de canal si salen un par de tetas en pantalla”. La respuesta era: “es que no es lo mismo. Y como tú no tienes niños…” Frase que yo mismo completé para mis adentros para terminar de tener la fiesta en paz: “soy gilipollas, vamos”.
    Parafraseando a nuestro lazo común: ¡tristérrimo, amigo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: