Dejarse manipular

Despertarse y dudar. Es todo uno. Preguntarse a uno mismo si está preparado para iniciar el día sabiendo la verdad cuando, tras años de experiencia, comprende que para manipular no hace falta mentir. La manipulación es un matiz. Es contar que The Washington Post le dice a Francia que se fije en España y en lo bien que lo está haciendo. Es verdad. El diario norteamericano –de derechas- ha publicado eso. Y los informativos públicos de España nos lo cuentan. No hay nada falso en la información. Pero la elección de esa noticia, y no otra, es lo que debería hacernos dudar.

La realidad es tan poliédrica que simplemente nuestro punto de vista podría  considerarse una manipulación. Este artículo podría serlo sin ir más lejos. El encuadre que decida para mi fotografía ya es, en sí mismo, una alteración de la realidad. Un medio privado, con un capital detrás, con una ideología detrás (el dinero siempre tiene ideología y casi siempre suele tener la misma), pone la cámara donde le da la gana. Enfoca lo que quiere, desenfoca lo que no le interesa y saca de plano lo que le molesta. Si esta semana se han tropezado con el libelo que edita el señor Francisco Marhuenda habrán podido comprobarlo. Para este señor, la noticia de los 22 millones que Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular, tenía en Suiza no merecía figurar en la portada de su primera edición del jueves. Más tarde, incorporaron la noticia a la portada, en la tipografía más pequeña y en el ángulo inferior derecho. Sin embargo, esa portada abría, a cinco columnas, con los coches de lujo de Jordi Pujol jr. Nada de eso es mentira pero dónde se sitúa la cámara es un empeño susceptible de manipulación.

En un medio de comunicación público no se puede evitar el enfoque, en algún sitio habrá que colocar la cámara. Lo único que se puede hacer es procurar que la fotografía sea lo más panorámica posible. Y eso, no siempre se intenta.

Hablar de manipulación, en el fondo, es reconocer el bajo nivel intelectual de la población, anular la capacidad crítica del que duda no por el hecho de llevar la contraria sino por la necesidad de conocer la verdad, de no sentirse estafado, de poder vivir tranquilo sin hacer de la desconfianza una característica. A este país le sobra condescendencia y le falta información, entendiendo educación y cultura como los pilares sobre los que levantar la habilidad de discernir.

No deberíamos renunciar nunca a la libertad de conocer. Después, y por la misma razón, no deberíamos sentirnos culpables por elegir entre Garci o Almodóvar, entre Juan Manuel de Prada o Juan José Millás, entre Pitbull o Bowie, entre La Primera y La Sexta. Nos rodeamos de aquello que nos gusta, donde encontramos afinidad. De esa manera, se difumina el concepto de manipulación ya que nadie controlaría nuestra conducta puesto que nos entregamos voluntariamente a ese control. No tengo clara la idea de la manipulación cuando elijo quién quiero que me informe, qué quiero leer y qué cara de la verdad es la que me creo. Incluso diría que ese catálogo de posibilidades es una característica fundamental de una sociedad plural.

manipulacion2

La pregunta es ¿somos un país educado para discernir? ¿Cuál es nuestro criterio para saber si lo que queremos es realmente lo que queremos o solo hemos optado por aquello que nos han ofrecido, sin buscar nada más? ¿Nos interesa conocer los diferentes enfoques de una noticia para luego crear nuestra propia opinión o elegir aquella que más se aproxima a nuestra forma de pensar? Dejarse manipular es más cómodo, es verdad, pero es un desperdicio de inteligencia que no nos podemos consentir.

Les voy a confesar algo. Este artículo se me ocurrió mientras viajaba en el metro. Un chico hacía sonar, desde un teléfono de alta gama, una canción para todo el vagón. Sería Pitbull o Don Omar o algo de eso. Los confundo. Me suenan todos igual. El chico no empleaba cascos. El chico compartía su música con todos nosotros. Si le mirabas, él te sostenía la mirada. Estaba orgulloso de su música y satisfecho con la idea de joderle el trayecto a todo el vagón. Recordé entonces que España era líder europeo en la venta de teléfonos inteligentes. Inmediatamente pensé en lo paradójico de un país de idiotas con teléfonos inteligentes. Y una cosa me llevó a la otra y bueno… El resto, ya lo han leído.

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  1. Tan cierto es lo que dices que es casi la única cosa que no dudo al despertarme, al ver las noticias, al charlar con conocidos y amigos. Está claro que directa o indirectamente estamos manipulados desde el momento en que leemos un periódico y no el otro, o vemos un canal y no otro de tv. Pero la inteligencia está en dos aspectos básicos: dudar de la noticia (la diga quien la diga) simplemente porque nunca te ofrecen las dos versiones de ella; y no limitar nuestra visión a sólo un canal o grupo de canales de la misma tendencia (no negarse a ver un canal u otro tan solo por no coincidir con nuestro pensamiento. Al contrario, lo puede enriquecer más. Ahí está la inteligencia). Todos pueden tener razón en unos casos y en otros no. Cuando menos te lo esperas el que menos te lo esperas dice algo que te hace pensar que, ¡coño!, ahí tiene este tío razón.
    Lo malo es, como dice Rosendo, ni darse cuenta.

    • Digamos que elegimos aquello que queremos escuchar, ¿no?

      • Claro, lo elegimos porque en definitiva tenemos nuestros propios principios. Lo perfecto sería poder nutrirnos de todas las fuentes y analizar cada una de ellas. Pero no cabe duda que elegimos por afinidad. Un libro, un disco, un periódico, un programa de radio.

  2. Julia

    Gran verdad la que escribe. Por eso me dolió tanto el cambio de color en la televisión pública. Por eso cuando ahora escucho las tertulias de opinión de la SER me cabrean tanto como escuchar intereconomía, aunque me sea más afín.
    Somos un país manipulable si. Porque cuando elegimos medios afines, nos siguen manipulando igualmente, y nos falta tiempo, ganas y motivación para intentar tener visiones más objetivas. Al menos a mi. Por eso nos encanta encontrar a gente que pone en palabras lo que somos incapaces de desmadejar por nosotros mismos. Por eso al final somos más de personas, que de medios.

  3. Yo también me apunto al “queremos saber” y acepto el riesgo de ser manipulado allá donde busque la información que tomo. Hay que dejarse llevar un poco por quien tiene una vista aguda para ver por ejemplo el paralelismo entre un idiota que te obliga a oír su música preferida en zonas comunes y un director de periódico que te machaca con un caso concreto de corrupción cuando hay una arcoiris completo donde elegir (un color un partido) y todos de actualidad. A mí probablemente nunca se me hubiera ocurrido semejante paralelismo pero está ahí, es correcto y me hace ver un aspecto de la realidad que tenía un poco desatendido. Respondo a ella intentando buscar más información sobre ese aspecto que ya ví poco definido, ahí debe acabar la manipulación. Es solo el comienzo de la historia informativa y que intento en mi caso que continúe dentro del informado (yo) que no está solo en esto y puede pedir ayuda a su entorno inmediato. Hasta hoy no me había fijado más que en el concepto de manipulación en la información como engaño sin más pero es que también existe y duele.
    Personalmente y para luchar contra el aluvión de noticias increíbles que nos invaden he creado una comunidad en Google+ llamada “Increíblemente Cierto” para publicar estas noticias cuando tengan visos de realidad y de interés público ofreciéndola al juicio público y que si cunde espero que se sumen unos cuantos escépticos capaces de presentar pruebas que las maticen un poco, las desmientan y si no se puede pues es lo que hay. Invito a visitarla a quien quiera participar en este proyecto o al menos sorprenderse leyendo las noticias que allí se recopilen.
    https://plus.google.com/communities/108556654647112457382
    Gracias por aportar un punto de vista valioso para mí y no se me ocurre un sitio mejor donde buscar información.

  4. Diego

    El ser humano lleva inherente a su vida su ideología, sus deseos, sus gustos, sus neuras y fobias etc. La objetividad pura no me da a mí que exista. Pero sí, el contar las cosas con honestidad, dando voz a todas las partes implicadas. El sesgar una información, intensificar otra o, como muy bien dice Paco, obviar otras, puede ser síntoma de que haya ciertos intereses detrás. Seamos inteligentes y como en la variedad está el gusto, leamos, escuchemos y hablemos con mucha gente de muy diferente tipo. Algo sacaremos.

  5. L Galilea

    Enhorabuena por la reflexión. Cada vez somos más los que no podemos ver un telediario o leer un periódico sin percibir el tufo de la manipulación. Antes la manipulación de los medios de comunicación no parecía tan evidente, y se circunscribía a medios como las televisiones autonómicas o a TVE en los tiempos de Urdazi. Ahora a cada uno le gusta más un medio de comunicación u otro dependiendo de su ideología, y aunque prefiera ver La Sexta y leer el País o Público puedo observar un grado de manipulación muy parecido en todos los medios. Como usted bien dice, cada uno pone el foco donde quiere. Para intentar evitarlo en lo posible intento informarme a través de varias fuentes, y así intento llegar a mi propia idea, pero por desgracia la mayoría seguirá fiel a su canal de televisión, emisora de radio o periódico.

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