Somos paisaje

Sitúenme en la playa, debajo de una sombrilla y aislado del alboroto que me rodeaba. Añádanle a la estampa dos o tres amigos. Ya tiene algo muy español: personas arreglando el mundo. Debatíamos, renegábamos y, como ya he dicho en otra ocasión, aportábamos más ideas que los cientos de asesores que cada ministro tiene en nómina. Solo interrumpíamos el gran debate para dar un sorbo de agua helada, comer unas galletas de Muro o masticar unos cacahuetes fritos con miel. Fue esa tarde cuando mi amiga Pili preguntó: “Muy bien, y nosotros ¿a qué nos dedicamos? ¿A qué se dedica España? Aún estoy esperando que alguien del Gobierno me lo explique. Nosotros, ¿qué hacemos?”

Esta semana, cuando el moreno lleva días con el brillo apagado y las vacaciones ya son un archivo comprimido en el disco duro de la memoria, me asaltó de nuevo esa pregunta. Resortes extraños de la mente. No sé si me inspiró ver a miles de catalanes en la calle reclamando la independencia o ver la NO entrevista a Rajoy, siempre tan pendiente (y dependiente) de lo que decidan los mercados y el BCE en lugar de sentir un mínimo de empatía por sus conciudadanos. He escuchado a un psiquiatra definir a un psicópata como una persona que no empatiza con el sufrimiento ajeno. Y me ha recorrido un escalofrío por todo el cuerpo. A lo que iba.

Independientemente de que la cosa esté mal, de que nuestro sistema financiero sea como el sistema circulatorio de una persona a la que, durante años, le han alimentado con grasas saturadas y cuando se le dispara el colesterol resulta que la culpa fue suya por comer lo que le daban, pese a todo eso, vuelvo a lo que preguntaba mi amiga…¿alguien me puede decir qué hacemos en España? ¿Qué vendemos al exterior? ¿En qué somos buenos? Y no me digan que jugando al fútbol que vomito.

Sabemos que los franceses hacen aviones, coches, medicamentos, armas. Los alemanes fabrican alta maquinaria, equipos de sonido. Durante décadas Italia fue muy popular por hacer ropa y calzado. Estados Unidos hace ordenadores y su industria del espectáculo es de las más potentes del mundo. ¿Y España? ¿En qué somos buenos, señor ministro?

Es evidente que ustedes no creen en nuestro potencial para investigar. Consideran que la ciencia no es nuestro fuerte y sus partidas presupuestarias en I+D así lo demuestran. El sr. Wert, que creo que ya deberíamos llamarle así, como Mr. Bean, dijo que no veía nada negativo en la fuga de investigadores españoles. Tampoco confía en nuestra industria del espectáculo, que también eran puestos de trabajo que el Gobierno y su IVA están destruyendo.

Creo que los gobernantes llegaron a la conclusión de que somos buenos haciendo casas. Durante años demostramos al mundo que nos dedicábamos a eso: a construir casas, urbanizaciones, palacios de congresos, piscinas municipales, auditorios,… Somos buenos instalando climalit, alicatando baños y colocando tarima flotante. Y ahora quieren hacernos creer que eso es lo único que sabemos hacer. Por eso cuando se cerró el grifo de la construcción, nuestra economía se derrumbó. Bien, y ahora, ¿qué hacemos? ¿O es que para nuestros políticos no sabemos hacer nada? No confían en nosotros. Por eso solo hablan de que los bancos nos vuelvan a dar crédito para que volvamos a empeñarnos hasta las cejas. Por eso recortan en educación, porque no confían en la inteligencia y prefieren que, en cuanto se arregle la economía, volvamos a hacer casas y los chavales abandonen el instituto para ponerse a trabajar en una obra ganando más que cualquier investigador de esos que se marcharon a buscar trabajo fuera.

¿Qué somos?, me preguntaba cuando sonó el teléfono. No era una teleoperadora ofreciéndome una rebaja en mi factura de móvil. Era una llamada personal. Mi día de suerte. Al otro lado contestaba el que fuera director de programas en RNE y gran guionista, José Ángel Esteban, y a él confesé mi duda. “Somos paisaje”, me dijo. “Hasta cuando construíamos casas lo hacíamos para que otros vivieran en ellas. Somos el escenario donde suceden las cosas pero no las cosas en sí mismas”. Y noté como una cierta verdad se apoderaba de mi ánimo. Veo la España de las noticias, de los telediarios y los periódicos, la España de las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros y la España de las encuestas del CIS y, excluyendo las gestas deportivas, somos figurantes que asisten a la acción de los protagonistas. Mirones de la historia o, en su defecto, de la televisión. “Somos atrezzo”, pensé. “Foley, como mucho”, añadió J.A. “El efecto de sonido creado en un estudio. El coco para simular el trote del caballo. El arroz en un bote para fingir que llueve. Pura representación”. Si es así, yo también quiero la independencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: