Déjenme en paz

Somos así. Hoy giramos las prendas y mostramos las costuras. Hoy le damos la vuelta a nuestros avatares y nuestras fotos en las redes sociales para recordarles a los poderosos –el poder provoca amnesia- que otro mundo es posible. Mientras, los medios de comunicación (¿cuándo haremos autocrítica y hablaremos del papel tremendista y atemorizador que hemos jugado en esta crisis? No importa la ideología del medio. Todos, cada uno por sus propios intereses, han ido difuminando el ánimo de este país hasta dejarlo prácticamente anémico) nos recuerdan que este fin de semana podríamos ser rescatados, nosotros recordamos que otro mundo es posible. Ya no sé si estoy en la mente de los hermanos Wachowski y esto es Matrix.

Somos así. La consecuencia del micropoema de Ajo. “Nos regalan miedo/ para vendernos seguridad”. Nuestro ser más primitivo se asusta ante la oscuridad porque no sabe lo que está sucediendo. Nadie le ha explicado que el sol no se apaga, que simplemente es la luna que se ha alineado con la Tierra y ha provocado un eclipse. Nadie se lo explica porque nadie lo sabe. Y quienes lo saben, prefieren que tú no lo sepas. Un pueblo ignorante y encima, asustado. El pueblo perfecto para poderosos de la talla de Dívar, Rato o los nazis agresores de Grecia. En el fondo, son muy parecidos. Solo les diferencian las formas.

No tengo ni puta idea de lo que podemos hacer. Ni yo, ni nadie, me temo. Cuando los medios de comunicación basan sus noticias y titulares en el uso del condicional –“España podría…”, “Rajoy podría…”, “Europa podría…”-, me preocupo. Mi madre me llama, asustada. No sabe si debe ir al banco y cerrar la cuenta en la que le ingresan la pensión. No sabe dónde tendría que ir entonces a cobrar su pensión de viudedad. Mi pareja, a la que le van a volver a bajar el sueldo -¡por tercera vez!-, solo desea que la extra se materialice en su cuenta antes de la intervención. Y les aseguro que no está pensando en pagarse unas vacaciones con ella. Yo no sé si voy a tener trabajo de aquí a dos meses y nada ni nadie a mi alrededor es capaz de contagiarme optimismo. Empiezo a estar hasta los cojones de esta sensación de desamparo, de depresión vital, de miedo a la incertidumbre.

El problema es que no sé qué hacer con mi estado de ánimo. Me afecta más ver a mi madre asustada que lo que me pueda pasar a mí. Eso es lógico. Es humano. Todo lo contrario que los mercados y los especuladores de la deuda, que ya no tienen rasgos de humanidad. A veces sueño con una revolución, de las de verdad, de las que pasan a los libros de Historia, de las que ambientan novelas y películas. Una revolución en la que los de arriba no tuvieran más remedio que situarse abajo. Ya que nada cambia, al menos vamos a alternarnos. Luego pienso en la sangre, y descarto la idea.

Solo se me ocurre divertirme. Si el fin del mundo va a llegar, que me pille riendo. Y si todo es una gran mentira para tenernos atemorizados y, así, someternos mejor, que me pille riendo. Este fin de semana no pienso poner la televisión, no voy a leer el periódico, no voy a detenerme en los estados de mi red social que destilen mal rollo. Quiero vivir en la ignorancia. Déjenme en paz. Me voy a divertir. Rodeado de gente que quiero. Y que le den mucho por culo a la prima de riesgo y a su puta madre. Y ahora que me he desahogado un poquito, voy a la calle a comprarme un helado. Empieza mi fin de semana de la felicidad. Pasa de mí si no tienes nada bueno que contarme. Gracias.

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  1. Cho San Narciso

    bravo!!!! somos muchos pensando así!

  2. es cierto que la incertidumbre es una mierda, siempre lo ha sido. y me parece genial que nos pasemos el fin de semana bailando. empezamos este y no paramos hasta el fin de semana que viene. que no nos jodan la vida! un abrazo!

  3. Rubén

    Totalmente de acuerdo.

  4. Amoralro

    He tomado esta misma decisión de desinfección informativa, hace bien poquito, en el Camino de Santiago, cuando me pase 5 días sin “saber lo que pasaba” y yo tan feliz, sabiendo y disfrutando de los mios. Como me gusta decir cuando me despido, a disfrutar.

  5. DDiegonv

    ¡Cuánta razón tienes, Paco! Ante el miedo que quieren que tengamos: “¡Dientes, dientes que es lo que les jode!” Jajajaja.

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