Una estrella para una Estrella

En ocasiones, ser más obvio que Falete escondido detrás de un árbol tampoco es malo. Saber que no tienes que superar ningún reto, que no debes impresionar a nadie, que aunque circules por lugares comunes nadie va a juzgarte, da mucha tranquilidad. Supongo que algo de eso hay cuando se desvela la cubierta del nuevo single de Madonna y todos los usuarios de redes sociales abren la compuerta de la opinión. Los fans de la cantante se derriten en elogios; los contrarios aprovechan para machacarla, a lo marido de Elton John; y los ‘esnobistas’ repetirán que la ambición rubia está más acabada que la saga de Scream. Veo la portada del Give me all your luvin y pienso en el daño que pueden estar haciendo las aplicaciones fotográficas de los smarthphones al mundo de la Fotografía, con mayúscula. En mi atrevida ignorancia –y no soy el único- pienso que esa foto de Madonna me la podría haber hecho yo con el Instagram. Si no igual, muy parecida. La cantante aparece retratada, en blanco y negro, con una prenda del diseñador alemán Markus Lupfer, una especie de suéter oscuro con una gran estrella en el centro. La imagen está dividida en tres, algo que puedes hacer con la app Diptic. Luego le pones un filtro y listo. El diseñador, que ha tenido la misma relación personal con Madonna que yo con Joe Manganiello, o sea, ninguna, está encantado de ver su prenda en todas partes y ha declarado: “Una estrella para una estrella”.

En mi foto imaginaria no llevaría nada de Lupfer pero mantendría la estrella en el centro. Emplearía una de esas camisetas con la cara de Fernando Estrella que se serigrafiaron con motivo del homenaje que le rindieron en su tierra, en Utrera. De hecho, creo que deberíamos solicitar al fotógrafo Juan Gavilán un segundo volumen del ya mítico calendario del Bar Flexas con versiones de portadas de vinilos históricos. Doy fe de que ese calendario aún está colgado en el despacho de la dirección de Radio 3. Así podría retratar a La Estrella con un jersey con estrella. Y ya puestos, que diría Pete Doherty, ¿a quién no le gustaría ver unos remakes del Sticky Fingers de los Rolling, del Lovedrive de Scorpions o del Breakfast in América de Supertramp, protagonizados por la familia Flexas? Si hay que hacerlo mediante un crowdfunding, se hace.

Ayer, una estrella más grande que la de Lupfer y Madonna juntos, cumplió 52 años: Fernando Estrella. No creo que quede nadie en Palma, y posiblemente en toda la isla, que no sepa quién es La Estrella. Miembro de Peor Imposible, superviviente nato, creatividad inquieta, cocinero alternativo. Con la mitad de su energía podríamos abastecer de luz a todos los hoteles de la isla.

Conocerle es descubrir que su mente es un McLaren compitiendo en las 24 horas de Le Mans. No sabes qué diablos estimula sus circuitos cerebrales pero aquello va a 300 kilómetros/hora. Irrumpe en una habitación, ve una tela tirada en el suelo, una sandía partida por la mitad, una torre de vasos de plástico y una docena de cucharillas de café y es más que posible que, en quince minutos máximo, haya compuesto un personaje que ya quisiera para sus películas Tim Burton.

Pocas cosas se pueden añadir de ese big bang de experiencias, de ese libro latente de anécdotas que aún nadie se ha atrevido a escribir. Creo que Pepa Charro lo tiene apuntado en su agenda de proyectos pero, a veces, los proyectos se pelean con el tiempo. Si lo sabré yo. Escuchar su historia es reconocer que si La Estrella hubiera nacido en Estados Unidos, ya tendría biopic. Y el actor que lo interpretase, se llevaba el Bafta, el Globo de Oro, el Oscar y todos los premios que hubiese en el mercado ese año. Hasta Meryl Streep mataría por hacer de La Estrella.

Nos divierte, nos entretiene, nos alimenta, nos estimula, nos alecciona –sin ni siquiera darse cuenta-, nos emociona y, alguna vez, también nos asusta. Pero Estrella tiene buena estrella y sabe mantener a los sustos a raya. Incluso ahora, cuando esa ‘vida tóxica’ de la que hablaba Luz Casal le marca una nueva disciplina diaria, Estrella bromea, da lecciones de vida y se carga de energía como si fuera una placa solar.

¡Vaya! Echando un vistazo a las ‘negritas’, al final esto se ha llenado de estrellas. Parece un firmamento. Pero hoy, brillando con luz propia, como el adorno de la cima del árbol de Navidad, solo deslumbra una. ¡Felicidades Estrella! Piensa que 52 años solo es el principio de la segunda parte. Un besazo.

Gran foto de Fernando Estrella del gran autor y fotógrafo Angel Pantoja

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Un Comentario

  1. como me gustaría saber expresarme mejor

    soy el Capitan Sanhez de Segovia!

    Vale no lo soy, pero a que estaría bien que lo fuera…., ja,ja…..

    En fin que se porque solo cayeron 69 y no 70 y si ese número, mal que le pese al capitan Sanchez es mas transversal, de arrobas de enfrente y de Cisca martorell!

    FELICES PRIMEROS 52 AÑOS!

    de niño siempre pedía a los Reyes Magos una estrella y tuvo que ser Paco Tomás quien trajo a Estrella a mi vida, aunque fuera por radio, gracias

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