Paso de resintonizar

(Se me olvidó colgar en el blog este artículo correspondiente a la semana pasada…qué cabeza)

A veces, las leyes del dividendo digital, como una conjunción astral, hacen que los elementos se ordenen, alterando el orden de las cosas. Nos asusta que algo se altere. Nos preocupa la conmoción, el trastorno, que pueda existir detrás. Pero, en ocasiones, la alteración es solo cambio, un simple proceso de cambio. Y eso no tiene porqué ser malo. Por ejemplo, esta semana, ha cambiado mi TDT. Seis canales se han perdido en el laberinto de las frecuencias. Me informaron que el Ministerio de Industria había iniciado un proceso para la liberalización del dividendo digital –como si yo supiera de lo que me estaban hablando- y que debía resintonizar el televisor para poder seguir viendo todos los canales de la TDT. Lo primero que pensé fue: “¿no podrían seguir aplicando la liberalización del dividendo ese y limpiarme la TDT de basura y dejarme únicamente tres o cuatro canales?” Pero sospeché que eso abriría otro debate y con los que ya tenemos abiertos, no necesitamos más. Así que escuché y reaccioné: paso de resintonizar mi tele. Me bastó con saber qué seis canales habían desaparecido de mi receptor para tomar esa drástica resolución. Si tenemos en cuenta que dos de esos canales eran Intereconomía y Veo7, mi decisión ya estaba amortizada. Quiero volver a disfrutar del zapping como siempre, sin sobresaltos espantosos, apuñalamientos verbales y nuevas expresiones de telebasura como las que representan seres como Xavier Horcajo o Eduardo García Serrano, tipos que van de analistas políticos pero que simplemente son recreaciones enfermizas de concursantes de Gran Hermano buscándose un hueco en la televisión. ¿O existe mucha distancia entre la vehemencia hiriente de García Serrano y la de Aída Nízar? Es verdad que pagan justos por pecadores y al no resintonizar, me pierdo Gol Tv y Teledeporte. Los que me conocen un poco saben que esa pérdida no me altera el karma. Lo de AXN y Canal + 2 podría escocerme más pero, cuando veo lo que gano a cambio, me compensa. Ya sabrán ustedes que una de las últimas perlas de los hombrecillos grises del Grupo Intereconomía fue afirmar que Pa Negre, la película de Agustí Villaronga que arrasó en los Goya, había triunfado por dos razones: el catalanismo y la presión del lobby gay. ¡Toma ya! Vamos, que la Academia había votado siguiendo un criterio ideológico y no artístico. Como cantaba Serrat en Los macarras de la moral, “si no fueran tan peligrosos, nos darían risa”.

Ante semejante bombardeo de información adulterada, lo más saludable es resintonizar la mente de vez en cuando. Yo lo hago siempre que puedo. Para mí es mano de santo abandonarme al disfrute, por ejemplo, asistiendo a la fiesta ¡Qué Maravilla!, que organiza el actor Jorge Calvo en Madrid. Ignoro las dosis exactas de los ingredientes de esta fórmula magistral pero sus resultados en mi organismo son espectaculares. La última fiesta fue el pasado fin de semana y estaba dedicada a los Oscars, con posterior retransmisión de la ceremonia. Sobre el escenario, la actriz Antonia San Juan interpretó el monólogo de La Agrado (Todo sobre mi madre), por primera vez en directo, en una de esas comuniones artista-público que erizan el vello de emoción. A ese mismo escenario subieron Loles León, Hugo Silva (cantando por Los Chunguítos) y Pedro Almodóvar que, involuntariamente, protagonizó la anécdota de la noche cuando el portero del local no le reconoció y le impidió la entrada. Almodóvar, con mucho sentido del humor, contaba que se quitó las gafas de sol, para que el portero le reconociera, y ni por esas. “Pero no le regañéis”, decía Pedro, ya dentro de la fiesta, explicando que la situación le sorprendió y le había hecho hasta gracia. Entre el público, Alaska y Mario Vaquerizo, los directores Félix Sabroso y Dunia Ayaso (que el 6 de abril estrenan La gran depresión en el Teatro Olympia de Valencia, con Loles León y Bibiana Fernández), el presentador Màxim Huerta, los diseñadores David Delfín y Carlos Díez o los actores Asier Etxeandía, Ángel Martín y María Adánez.

Lo que les decía, que en algunos casos lo mejor es resintonizar la mente. No tenerle miedo a alterar los acontecimientos. Incluso no desestimar la posibilidad de alterarnos a nosotros mismos y empujarnos al cambio. Porque, como decía La Agrado en Todo sobre mi madre, “una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

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Un Comentario

  1. Dispones de algun video de ''que maravillA'' en el que pueda ver a Hugo Silva cantando …es que he buscado en youtube y no lo he encontrao y me haria mucha ilusion verle .Muchas gracias de antemano

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