El término medio

Amigo mío, los extremos están de moda, que diría Freddy Krueger. Lo ha dicho Bibiana Fernández, una de las mentes más lúcidas del mundo del famoseo made in Spain. Es de los pocos personajes capaces de argumentar sus opiniones con inteligencia, algo inaudito en espacios como Sálvame o las Noticias de Telemadrid, por poner dos ejemplos. De hecho, sus intervenciones televisivas son más modernas y sensatas que las del recalcitrante Amando de Miguel, que debe ser el único sociólogo de este país y a mí me parece un carca y un aburrido. El caso es que en plena entrevista, hablando del amor y de la entrega incondicional de aquellos que se enamoran “como perras”, Bibiana aseguró ser mujer de extremos, porque, en la era que vivimos, el término medio no vende. Y creo que, una vez más, tiene razón. El centro ya no está en el medio y los que buscaron rentabilidad política en esa zona han acabado encontrando su sitio en el extremo. Pura ley de la física. No hay medias tintas y las medias ya no son medias, que son enteras. El de enmedio de Los Chichos ya tuvo los cinco minutos de gloria que recomendaba Warhol y si te ví, no me acuerdo. De la alegría pasamos al llanto; de la tempestad, a la calma; del amor, al odio. Si hasta la Iglesia, bien poco dada a hacer limpieza y tirar lo que no sirve, acabó por confirmar que el limbo no existía. Que aquí sólo hay buenos y malos, cielo o infierno. Ante la disyuntiva (yo lo tengo claro), sólo me cabe pensar que será verdad lo que decía Bibiana, que ya no hay término medio. Los tiempos nos obligan a tomar partido, a apasionarnos como ya habíamos olvidado que podía hacerse. A lo mejor no es malo ocupar un lugar en tu extremo correspondiente. Simplemente es ley de vida. Quizá haya llegado el momento de aparcar la prudencia.
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  1. SBD

    Y yo que andaba perdida buscando el término medio en mi vida … el caso es que tras mucho tiempo buscando llegué a la conclusión de que no tengo. Vivan los extremos!!!

  2. Estoy totalmente de acuerdo: el término medio, las medias tintas, el no mojarse… me parecen pura hipocresía y algo que queda muy bien en los (horrendos) Museos de Cera, pero no en personas de carne (de videoclub) y hueso. Yo estoy hasta los nitos (que diría la gran Kitti Mánver en Pepi, Lucy…) de la gente que no llama al pan, pan y al vino, vino. ¡Ea! Paco, me haces suspirar transversalmente. ¡Volved!

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