Soltero y entero

El siguiente artículo se publicó en octubre de 2005. Me gusta hacer revival de vez en cuando. Sobe todo para ver si me reconozco en el articulista de hace varios años. Y les confieso algo: cinco años después, alguien me abraza al llegar a casa y ‘Perdidos’ tuvo un final digno de un soltero analizado por unos científicos de la Universidad de Toronto.


Estaba delante de una taza de café cuando la noticia me asaltó desde las páginas del periódico: cada vez más mujeres recurren a la fecundación in vitro porque no tienen tiempo, o ganas, de mantener una relación estable. Hasta el café se me enfrió. Ellas prefieren sufrir los eventuales efectos negativos de esa intervención antes que soportar a un tipo diez minutos encima y toda una vida sentado en el sofá. Mujeres liberadas de siglos de esclavitud emocional que un buen día miran a los ojos del señor que tienen delante y piensan “Dios mío, qué pereza”. Y se van. Yo quiero llegar a ese nivel de control sobre mi vida. Quiero llegar a reconocerme soltero, aceptarme soltero y vivir mi soltería con el orgullo con el que otros muestran el anillo de compromiso. Volqué el café frío en la pila y me serví otra taza. Entonces leí: llegar a casa y recibir el abrazo del hombre o la mujer que uno ama reduce la presión arterial propia de una jornada laboral estresante. ¡Mierda! Parece ser que unos catedráticos, muy enamorados, de la Universidad de Toronto estaban aburridos y pensaron: “vamos a estudiar algo para amargar a los solteros” y publicaron esto. Los investigadores ‘metomentodo’ han visto que la gente con trabajos estresantes pero sin contención conyugal (vamos que nadie les espera en casa para darles un abrazo) padecen un aumento de la presión arterial, que si tenemos en cuenta que sube naturalmente con el paso de los años, pues lo que han venido a decir es que me dará un derrame cerebral cualquier día y me encontrarán por el olor, porque no tengo a nadie que me quiera a mi lado. “Vamos a joderles un poquito la esperanza a estos independientes, no vaya a ser que primero les de por tener hijos in vitro y luego piensen que pueden llegar a ser felices solos”, debieron pensar. Pues sepan ustedes que le estoy pillando el punto a estar solo. A comerme el Häagen entero, a ver Perdidos sin que nadie me diga que es la serie más reaccionaria de la televisión y a llegar a casa, lleno de presión arterial por los cuatro costados, y tumbarme, sin hablar con nadie, escuchando una canción de Cole Porter. A mí no me arruinan una segunda taza de café. Y menos unos emparejados de Toronto.

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Un Comentario

  1. Me alegro que tras 5 años te abracen al llegar a casa. POr los dos.

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