Naufragando en internet


Lo hice. Nunca pensé que fuera a ser capaz pero…lo hice. Al principio dudé, como la primera vez que vas a una playa nudista y no sabes si quitarte el bañador será el remedio que conduzca a la enfermedad. Y puestos a desnudarnos, busqué un portalito de internet y colgué la ropa seca en la cuerda, como las banderas que ondean los náufragos esperando que alguien encuentre la balsa de troncos. Nadar y guardar la ropa; o mejor dicho, navegar, a la deriva. Vamos, poesías aparte, que mi perfil descansa, porque de momento parece estar aletargado, en una web de contactos. Es un portal en el que uno puede poner hasta fotos suyas vestido. La gente ve tu edad (suponiendo que sea verdadera), tus características físicas (suponiendo que sean reales), tus aficiones (suponiendo que las tengas) y tus gustos sexuales (suponiendo que te quepan). Luego van y te envían un mensaje para quedar. Lo que sucede después lo ignoro porque en mí no se ha interesado nadie, por el momento. “¿Quién coño es Thierry Jonquet? ¿Y lo último de Lizz Wright?”, me preguntó mi amigo Carlos, tras leer mis aficiones. “Jonquet es el autor de Tarántula, una novela estupenda. Y Lizz Wright es una cantante de soul y jazz que…” “Demasiado intelectual”, me interrumpió. “Así no te va a entrar nadie. Para empezar deberías cambiar las fotos y poner alguna del torso, que se te vea la carne”. “¡Si no tengo! Además, ¿cómo voy a ofrecer carne cuando no busco eso?”, contesté, con más dudas que el protagonista de Memento. “Todos buscamos eso. Es que tu rollo echa para atrás. Para cultura ya están los libros y los documentales de La 2. Aquí lo que se cotiza es la marcha”, me dijo. “¿Marcha? Pero, ¿no estábamos hablando de amor?”, contesté con la misma cara de pringao que se le quedó a Justin Timberlake cuando vió a su novia morrearse con Madonna. A lo mejor es que mi amiga Marta tiene razón cuando nos dice que Internet es el outlet del amor: sólo hay prendas de temporadas pasadas o con alguna tara. Aunque yo, lo que menos veo es ropa.

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  1. Yo sé de alguien a quien sí le gusta Jonquet, puesto que su próxima película tiene mucho de inspiración en Tarántula, y ese señor se apellida Almodóvar y se llama Pedro.

  2. ¿Y qué pasará si quedas con alguien que te ha visto la "carne" y le empiezas a hablar de Thierry Jonquet y de Lizz Wright? Igual es peor el remedio de tu amiga…

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