Ecléctico y apaleado


Estimado amigo, para que veas que la derecha tiene inquietudes, te informo que esta semana nos ha visitado Alberto Ruíz Gallardón para hablarnos de música. Su conferencia comenzó con una máxima interesante. Dijo que “la única variante del pensamiento del hombre que no ha defraudado es la musical”. Podría añadir que no opino lo mismo cuando escucho a Julio Iglesias cantar tangos pero no lo voy a hacer porque voy a hablarte de gente que sí se decepciona con la música que escuchan los demás: los ‘xenófobos del ritmo’. Sí, has leído bien. Te pongo un ejemplo. Una vez me encontré, en el café Bosch de Palma, con un grupo de conocidos. Yo venía de comprar música y todos tuvieron la curiosidad de desvelar mis gustos. De la bolsa sacaron el I am a bird now de Antony and the Johnsons y el Feeling de Obk. Me miraron como si fuera un oso hormiguero saliendo de Loewe. “¿Es un regalo?”, me preguntó uno de ellos, con ese aspecto de diseñador gráfico catalán con gafas de pasta, levantando el cd del grupo español. “No, son para mí”, contesté con un orgullo aristocrático. “Imposible. No te puede gustar Antony and the Johnsons y Obk. Es absurdo”, dijo. Y todos rompieron a reír. ¿Sabes la sensación que te produce, cuando viajas en un avión, que la azafata cierre las cortinas que separan a los de Business -lo de primera les debía sonar clasista- para que los ‘miserables’ de la clase turista no los incomoden con sus miradas? Pues sentí algo parecido. Para ellos la música también sirve para echar la cortina entre los de Primera y los de Turista. Y si hay algo que un fan de Tom Waits deteste más que un compás latino es a alguien como yo, capaz de disfrutar con el Closing time de Waits y el Fijación oral de Shakira; que se divierta como pocos bailando el Eres de Massiel y se emocione escuchando el Delicate de Damien Rice; que tenga toda la discografía de Ani Difranco y toda la de Barbra Streisand; que escuche sin complejos a los Arcade Fire, Astrud, Dalida, Carpenters, Falete, Fischerspooner, Kevin Johansen, Hot Chip o Marta Sánchez. Por lo menos los fans de OT no te hacen sentir como un capullo porque te guste Pearl Jam. Mira Ruíz Gallardón, sin ir más lejos, que adora a Pablo Milanés.

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Un Comentario

  1. Otra gran verdad, Señor Paco Tomás. Es como esa gente que solo escucha a la Carrá, 'si está de fiesta pachanguera', rollo fin de año, pero que si te la ve en el itunes tiene que soltar aquello de, 'claro, es que es un icono para vosotros los gays…' como si uno no pudiera tener ganas de fiesta pachanguera cuando lleva cinco horas de contabilidad delante del ordenador, y como si encontrarse a la misma artista en el ordenador de un hetero fuese lo mismo que descubrir que lleva bragas de encaje debajo de los vaqueros. Que rabia me da que la gente acerque tanto el fundamentalismo a una demostración de personalidad… Y que miedo también.Bueno, le dejo que me voy a calentar un vasito de leche y a la cama, a escuchar su último programa. Snif…

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