Honorables sinvergüenzas de serie B

Te confieso que llevo unos meses envuelto en una sensación agridulce. Y antes de que crezca en mí un complejo de menú de restaurante chino, voy a verbalizar mis sentimientos, que mi ex psicoanalista me hacía mucho hincapié en eso. Siempre tuve la sensación de que la isla albergaba en su interior un secreto que tarde o temprano saldría a la luz. Y no estoy hablando de Perdidos. Hablo de la envidia insana que me provocaba ver aquellos informativos que se abrían con el desmantelamiento de redes corruptas en Marbella. Soñaba que algún día, el foco de la justicia se girase hacia Mallorca y por fin destapase toda esa podredumbre que muchos olfateábamos pero que, como sucede con los pedos, fingíamos no estar oliendo. Y ahora que eso sucede, ahora que no hay semana en la que la maniobra corrupta insular no ocupe titulares en los medios nacionales, ahora voy y me entristezco. En la península ya se empieza a hablar de Mallorca como hace unos años se hablaba de Marbella: como el entorno natural del corrupto. “¿No me crees?”, me decía un conocido, a principio de semana. “Prueba a poner ‘Mallorca’ en el Google Earth. Ya verás como sale entre rejas”, bromeaba. Sin intención de valorar su mediocre sentido del humor, lo cierto es que los políticos mallorquines van a tener que trabajar duro para limpiar una imagen que no entra en luz ni con Vanish Oxy Action. A veces pienso que estoy viendo una película de serie B. Como si una legión de hombres sin alma hubiese hecho de Mallorca su feudo hasta que los buenos, liderados por un Val Helsing con la cara de Hugh Jackman, los va atrapando y encerrándolos en la cárcel. Lo malo de las pelis de terror es que siempre soportan una segunda parte. Y una tercera. Y hasta una saga. Dice nuestra amiga Marta que eso podría suceder porque los corruptos no se redimen. Su deterioro ético va en el adn. Un adn corrupto. Leo que el alcalde de Llucmajor, el popular Lluc Tomás, dimite tras ser condenado a 3 años de cárcel por malversación. Y el PP balear ve su dimisión como un gesto de honorabilidad. ¡Hay que joderse! Que encima de sinvergüenzas, sean honorables. Honorables sinvergüenzas de serie B.

Hace tiempo que publiqué este artículo. Hoy, el ex presidente del Govern balear, Jaume Matas, declara por tercera vez en los juzgados. No creo en la justicia divina. Sólo espero que la humana haga bien su trabajo.

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