Pensamientos matinales

Me desperté esa mañana con la noticia de que los pedos de canguro podrían ser un arma contra el cambio climático. Es lo que tiene el radiodespertador, que irrumpe en tu sueño con la precisión de una catana y nunca sabes por dónde vas a sangrar. Es como la ruleta de la información; cuando el reloj indica la hora marcada, el artefacto giratorio se detiene y desvela cualquier noticia, por absurda o terrible que sea. Y, casi siempre, gana la banca. En este caso, mientras desentumecía los músculos, pensé: “¿Rajoy y su primo dispondrán de algún dato más al respecto? ¿O quizá salgan a desmentirlo?” Sería interesante escuchar a Rajoy hablando de pedos de canguro. El locutor me informó que una bacteria de estos marsupiales es la responsable, ya que provoca que las ventosidades no contengan metano, algo muy propio en ovejas y vacas responsables, por otra parte, del 50% de esas emisiones de este gas en Nueva Zelanda. Y me dije para mí: “Ahora que tienes más datos ya te puedes levantar de la cama”. Da gusto despertar bien informado. Me puse las zapatillas y caminé hacia el cuarto de baño. “Es curioso”, repensé. “Han creado un robot que toca el violín, focas de peluche que reaccionan al tacto y el
iPhone será el regalo más buscado estas navidades, aunque haya que comprarlo por internet, y todavía no existe una empresa capaz de diseñar unas zapatillas de andar por casa bonitas”. ¿Para cuándo una zapatilla de andar por casa calentita, de diseño, que le entren a uno ganas de salir con ellas a tirar la basura? ¿Cuánto tendremos que esperar para que Camper, Prada, Dior, se den cuenta? Porque yo me niego a ponerme las de cuadros modelo Cuéntame. Y mejor no hablamos de esas que son como los pies de Espinete, que serán muy calentitas pero da miedo hasta calzárselas; que con ellas uno se convierte en un experimento genético entre Frodo Bolson y Bigfoot. Lo dicho, que el mercado de la zapatilla de andar por casa es muy desconsiderado. Aunque lo primero que voy a hacer hoy es salir a comprarme un despertador como Dios manda, que con el de radio no gano para sobresaltos.

Este artículo se publicó el 8 de diciembre de 2007. Días después recibí una llamada de una responsable de CAMPER para informarme de que su empresa sí diseñaba zapatillas de andar por casa y que, si le daba mi número de pie, me enviaría un par. Hoy, mis zapatillas de andar por casa son CAMPER. Confieso que no son bonitas (son como los pies de un teleñeco) pero por lo menos llevas el pie calentito. De PRADA y DIOR no obtuve respuesta.

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